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El Templo parroquial de la Concepción Inmaculada de la Santísima
Virgen María de Sevilla, fue bendecido el 10 de Mayo de 1929 con
motivo del Congreso Mariano que se celebró en nuestra ciudad bajo el
pontificado del Cardenal Don Eustaquio Ilundain y Esteban y en el marco
de la recién inaugurada Exposición Iberoamericana. Desde entonces se
ha convertido en el centro espiritual del barrio de Nervión y como
gran Templo monumental que es, en símbolo arquitectónico del mismo."La
Concepción" , como comúnmente se le ha llamado a la Parroquia,
es el lugar donde los vecinos de varias generaciones del barrio de
Nervión han ofrecido sus oraciones y plegarias, donde han dado gloria
a Dios en sus Cultos incesantes día tras día , donde varios párrocos,
sacerdotes y muchos feligreses han dedicado toda una vida a dar
testimonio y vivir la presencia de Cristo en este lugar al este de
Sevilla.
“LA CONCEPCIÓN”
1929-2004
LXXV Aniversario de la bendición del Templo Parroquial de Nervión
MEMORIA HISTÓRICA
CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO MONUMENTAL DEL BARRIO DE NERVIÓN, EN SEVILLA
El periódico diario católico de Sevilla, fundado por el Emmo. Sr.
Cardenal Spínola, de santa memoria, y sostenido con gran generosidad
por el señor Ilundain, decía en primera plana de su número del día
8 de noviembre de 1925 lo siguiente:
La iglesia del barrio de Nervión
Mañana se bendecirá y colocará la primera piedra. El constante celo
del Emmo. Cardenal Ilundain, Arzobispo de Sevilla, en buscar la gloria
de Dios en todas sus manifestaciones, y el santo empeño de procurar
que las almas todas tengan con abundancia el alimento espiritual
necesario para su salvación, le han movido a edificar en el barrio de
Nervión una suntuosa y magnífica iglesia que será en tiempo no
lejano la parroquia del ensanche. Sabido es que Sevilla, por su notorio
y constante crecimiento de población, está extendiéndose por los
suburbios. El Nervión es uno de los barrios más adelantados y donde
las construcciones son más numerosas, y como quiera que allí van
aumentando los vecinos considerablemente, ha tenido Su Eminencia la
plausible idea de construir un templo para que aquéllos puedan
satisfacer sin grandes molestias sus necesidades espirituales. Y como
buen Pastor que ama a su grey, va a llevar ya a la práctica su loable
proyecto, bendiciendo y colocando la primera piedra del nuevo templo mañana
lunes, a las cuatro de la tarde.
El nuevo templo, que será digno de la personalidad artística de
Sevilla, estará emplazado en la parte más elevada del Nervión, junto
a la Gran Plaza, en la avenida que parte de la Cruz del Campo, y ocupará
una superficie de 1046 metros cuadrados. Sus dimensiones serán 45’40
de largo por 23 de frente. Constará de una sola nave de 41 metros de
largo, por 10 de ancho y 17 de altura, y exteriormente se elevará a 20
metros y la torre a 32. Adosadas al templo se construirán la casa
parroquial y otras dependencias. Toda la obra será de ladrillo fino
prensado, cubierto por el interior del templo. Tendrá el altar y cinco
altares laterales, más otro que servirá de baptisterio. Su estilo será
Renacimiento clásico, con alguna influencia que tuvo en Sevilla dicho
estilo arquitectónico.
Ayer estuvimos viendo los planos, de los que es autor el notable
arquitecto Don Antonio Arévalo Martínez, y quedamos admirados de la
grandiosidad que tan necesario edificio va a tener, pues la nave se
parece a la magnífica nave central de la Basílica de San Pedro, Roma.
Su forma es la de la verdadera Basílica primitiva romana, aunque sin
ábside, y tendrá amplios ventanales por donde entrará la luz a
raudales, pero sin el descaro del natural, porque penetrará a través
de finas y artísticas vidrieras de colores, también estilo
Renacimiento, que le darán ese tono de recogimiento y piedad.
Esta nueva Iglesia, que el Cardenal Ilundain quiere inaugurar durante
la Exposición Ibero-Americana, será dedicada a la Inmaculada Concepción,
el dogma dulcísimo por antonomasia que tanta gloria dio a Sevilla,
porque el defenderlo con tal ahínco se ganó el suave y honroso
calificativo de ciudad marianísima; y la portada, que a juzgar por el
plano será majestuosa, como salmo de David, lucirá una imagen de la
Purísima y estará coronada por otra del Sagrado Corazón con los
brazos abiertos, como llamando a las gentes a participar de sus ricos
tesoros espirituales. Todas las autoridades y Congregaciones de Sevilla
y numerosos fieles irán mañana a presenciar la memorable ceremonia de
la bendición y colocación de la primera piedra de esta nueva casa de
Dios, que tanto bien ha de reportar a aquellos vecinos y tanto ha de
contribuir al hermoseamiento de la ciudad y a mantener su fama artística.
Ya han comenzado las obras de los cimientos, y para el acto de mañana
se ha colocado una cruz grande en el sitio donde estará el altar
mayor, y todo lo que será recinto sagrado ha sido acotado con
gallardetes y otros adornos.
El presupuesto de todas las obras será de millón y medio de pesetas,
y comienzan costeándolas el Emmo. Cardenal Ilundain, esperando que los
fieles y especialmente los feligreses de aquellos contornos, vengan en
su ayuda, pues la carga ya se ve que es “pesaica”. Sevilla es muy
cristiana, muy rica y muy espléndida, y confiamos que harán honor a
esos tres “muy”. Todas las alabanzas merece esta iniciativa de
nuestro Venerable Prelado, para quien la más grande preocupación es
procurar el bien espiritual de sus hijos, como lo revela el hecho de
que apenas constituido un nuevo barrio en Sevilla ha querido darle una
nueva casa de Dios y una nueva puerta del cielo. –Ramón Resa>1.
Lo que antecede lo decía el redactor-jefe de “El Correo de Andalucía”
la víspera de la colocación de la primera piedra, sin duda informado
por el señor arquitecto o por la Casa constructora; ciertamente la
información es seria y responde a la realidad.
El Prelado, que siempre vivía preocupándose por el mejor servicio de
sus súbditos, al observar el constante crecimiento de Ciudad Jardín,
como llamaban al barrio de Nervión, situado en la parte alta de sus
afueras, junto a la carretera de Carmona y a la altura de la Cruz del
Campo, pensó en levantar un magnífico templo que no desdijera de los
artísticos de la ciudad, puesto que aquel ensanche sería su
prolongación.
Encargó el estudio de los planos de dicho templo al notable arquitecto
del Ayuntamiento de Sevilla Don Antonio Arévalo, quien recibió la
comisión del Prelado con gran cariño e interés. Vio el templo
parroquial de Umbrete, de una sola nave con capillas a los lados, que
es uno de los mejores y de líneas más perfectas de los templos de la
Archidiócesis, y después de maduro estudio y algunas consultas al
Prelado, le facilitó unos planos, conforme a los cuales se ha
construido; siendo una iglesia bonitísima, de una gran perfección en
las líneas, de estilo greco-romano, construida por la empresa “Vías
y Riegos”, establecida en Sevilla y dirigida por dicho señor Arévalo
con el máximo cariño y competencia. Por no ofrecer el terreno garantías
de gran solidez, por haberse abierto grandes grietas varias veces, le
proyectó sin cúpula y poniendo una cimentación solidísima de
ladrillo. El solar, que compró a la Inmobiliaria Nervión, para
levantar el templo parroquial con sus dependencias y casa rectoral,
tiene la forma de un rectángulo, que mide 45’40 metros de largo por
23 metros de ancho, con una superficie de 1.046’47 metros cuadrados.
Puso la primera piedra el señor Ilundain el día 9 de noviembre de
1925, y fue solemnemente bendecida la iglesia construida el día 10 de
mayo de 1929, habilitándose para que en ella pudieran celebrar los señores
Sacerdotes que vinieran al Congreso Mariano Hispano-Americano que se
inauguraba el día 15 de mayo de dicho año.
El “Boletín Oficial del Arzobispado” informaba de la ceremonia de
la colocación de primera piedra, y decía así:
“El día 9 de noviembre, a las cuatro de la tarde, se celebró con
toda solemnidad y brillantez el acto de colocar y bendecir la primera
piedra de la magnífica iglesia que se levantará en el barrio de Nervión
dedicada a la Concepción Inmaculada de María Santísima. Todo el
recinto que ha de ser sagrado estaba acotado por gallardetes
multicolores, y en el mismo sitio donde ha de estar el altar mayor se
colocó una gran Cruz de madera. Desde momentos antes de comenzar la
ceremonia fueron llegando los invitados y numerosos fieles que se
estacionaban alrededor del terreno. Muchos vecinos del barrio fueron
también a presenciar la colocación de la primera piedra de la que ha
de ser su Parroquia, y para celebrar el acontecimiento vistieron los
balcones de sus casas con colgaduras. Poco antes de las cuatro llegó
el Emmo. Sr. Cardenal Ilundain acompañado de su mayordomo, Don
Laureano Tovar, siendo recibido por las autoridades e invitados,
mientras la banda municipal ejecutaba la Marcha Real.
Allí estaban el Alcalde, señor Vázquez Armero; el Presidente de la
Diputación, Don José María López Cepero; el Ilmo. Sr. Vicario
general, Don Jerónimo Armario; el Delegado de Haciendo, Marqués de
Valde Iñigo; el Rector de la Universidad, señor Candau; el Teniente
de Hermano Mayor de la Real Maestranza, señor Marqués de Alventos; el
Comandante de Marina, señor Díez, y el Comisario de Policía, señor
de Miguel. El Gobernador militar no pudo asistir por encontrarse
enfermo, y el civil por estar en Madrid. También asistió una comisión
del Cabildo Catedral y otra de la universidad Pontificia. Estaban
asimismo el Juez eclesiástico Don José Holgado; los Capellanes Reales
señores Noguera y Lazo; el Teniente Vicario castrense, señor
Solanilla, con una comisión del Cuerpo eclesiástico castrense, y
nutridas representaciones de la Universidad de Curas Párrocos, de
todas las Órdenes religiosas de Sevilla y del Seminario. Asimismo
estaba Don José María de Ibarra, el Marqués de Albudeite, Don Felipe
de Pablo Romero y Don Pablo Armero, en representación de la Sociedad
Inmobiliaria Nervión. El Arquitecto autor del proyecto de la iglesia,
Don Antonio Arévalo, y don Félix de los Ríos Martín por la empresa
constructora de “Vías y Riegos”.
A las cuatro y diez llegaron Sus Altezas Reales los Infantes Don
Carlos, Doña Luisa y Doña Isabel Alfonsa, acompañados del Ayudante,
Don Mario de la Escosura, siendo recibidos por Su Eminencia y demás
autoridades a los acordes de la Marcha Real.
Inmediatamente el Cardenal Arzobispo de Sevilla revistióse de
Pontifical y comenzó la ceremonia, asistido por el señor Deán, Don
Luciano Rivas, que actuó de Presbítero Asistente, y por los Canónigos
señores Sánchez y Santos, con traje coral, y por los Beneficiados señores
Díaz, Pabón y Marín. Primeramente se bendijo ante un altar colocado
“ad hoc” con una imagen de la Purísima Concepción el agua y el
lugar donde ha de estar el altar mayor.
Para presenciar esta ceremonia, Sus Altezas Reales y las autoridades
ocuparon un estrado que se colocó enfrente donde aquélla se
celebraba. Cantó los salmos en gregoriano la Schola Cantorum del
Seminario y Universidad Pontificia.
El Prelado descendió, precedido de la Cruz y ciriales y demás
asistentes, adonde se encontraba la primera piedra, y procedió a la
bendición, rociándola con agua bendita y haciendo en los cuatro lados
de la misma, con un punzón, la señal de cruz, siendo presencia esto
por las autoridades desde arriba; inmediatamente subieron, y ante el
altar, e hincados de rodillas todos los circunstantes, se cantaron
semitonadas las letanías de los santos. Apenas acabaron las letanías,
nuevamente el señor Cardenal descendió a la zanja donde había de
colocarse la piedra. El arquitecto designó el sitio y se colocó
conforme el orden del Pontifical romano, echando el Prelado una
paletada de cemento, operación que también hicieron Sus Altezas
Reales, y entonces éstas y el señor Arzobispo tiraron del
diferencial, que estaba revestido de una cinta de seda color rosa, y la
piedra quedó en su sitio. Momentos antes se firmó el acta por el
Emmo. Cardenal Ilundain, por los Infantes Don Carlos, Doña Luisa y Doña
Alfonsa, y por las autoridades que asistían a la ceremonia; el acta,
juntamente con una medalla con el busto de Su Santidad en el anverso y
la efigie de los santos canonizados en este año jubilar en el reverso,
se guardó en una cajita de zinc, que se estañó y colocó en una
abertura hecha en el centro de la primera piedra. También se pusieron
en dicha cajita un número del “Boletín Oficial del Arzobispo” y
un número de “El Correo de Andalucía” que contenía el artículo
del señor Resa sobre la futura iglesia. Seguidamente el señor
Cardenal, precedido de la Schola Cantorum y demás Sacerdotes
revestidos recorrió todo el recinto y lo bendijo, y al final se cantó
el “Veni Creator”, dando Su Eminencia la bendición de los fieles.
El Cardenal, antes de despojarse de los sagrados ornamentos, pronunció
un elocuente discurso alusivo al acto, diciendo que se acababa de
colocar la primera piedra para levantar un templo en la barriada de
Nervión, nuevo pulmón de nuestra hermosa ciudad, que había de
contribuir poderosamente a su bienestar y a su embellecimiento. La
necesidad que tiene Sevilla del ensanche de su población le hizo
concebir el proyecto de levantar una nueva iglesia, para que por encima
de las nuevas casas se destaque la Cruz y tengan los vecinos una casa
adonde vayan a ofrendar sus oraciones y plegarias y den gloria a Dios,
cuya potestad está sobre todos los poderes de la tierra. Manifiesta el
señor Ilundain la honda satisfacción que siente por el acto
realizado; satisfacción que se ve aumentada por la presencia de los
Augustos Infantes de España y de las autoridades locales y
provinciales, así como del pueblo, que en gran número han acudido a
dar realce a la ceremonia trascendental por el fin que se propone.
“Esta piedra –dice- que se ha colocado es piedra fundamental que
simboliza a Jesucristo y a su santa doctrina, única base sólida de la
sociedad”.
Explica el motivo de la dedicación de la iglesia a la Virgen
Inmaculada, diciendo que no podía faltar una iglesia con este título
en la patria de Murillo, y en donde el mago del buril, Montañés, se
actuó con tanta maestría y perfección; en la ciudad de los
fervientes devotos de la Inmaculada Concepción. Con frases vibrantes
excita el doctísimo Prelado a cantar el himno al Señor, ofreciéndole
el homenaje de nuestra fe y de nuestra religiosidad, y pidiéndole que
derrame sus bendiciones sobre España, sus Católicos Reyes, sobre el
Ejército, sobre sus Infantes, que tanto se desvelan por cuanto redunda
en beneficio moral y material de Sevilla; sobre todo el pueblo
sevillano, sobre esta barriada pintoresca, que verá en no lejanos días
levantarse majestuosa una nueva iglesia en la que encuentren sus
vecinos el alimento de sus almas y sea cono voz constante que les
impulse a enderezar siempre sus pasos por el camino del bien. Hace el
Cardenal una bellísima explicación del Salmo “Laetanus sum in iis
quae dicta sunt mihi; in domun domini ibimus”, y termina diciendo que
espera que con la ayuda y cooperación de todos será pronto un hecho
la construcción del templo; finalmente, el señor Ilundain dio su
bendición a los asistentes al acto.
Los Infantes fueron despedidos por las autoridades; el acto, en suma,
revistió caracteres de extraordinaria solemnidad; las casas del barrio
aparecían con colgaduras en honor a la ceremonia y al Prelado. El
Prelado recibió muchas y muy expresivas felicitaciones por haberse
acometido una obra de tanta trascendencia y tan necesaria para el
servicio espiritual de una feligresía ya tan numerosa. Realmente fu un
día de júbilo para los moradores del barrio de Nervión y de gran
consuelo para el virtuosísimo y celoso Prelado, que tanto se desvive
por sus súbditos. (1)
Organizó los trabajos con gran intensidad en la construcción de la
nueva iglesia, y como si hubiera medido el tiempo, la tuvo en
condiciones para inaugurarla con motivo del Congreso Mariano, y así
nos refiere el “Boletín Oficial del Arzobispado”.
“Conforme estaba anunciado, se celebró el viernes día 10 de mayo a
las diez y media de la mañana, la solemne bendición de la nueva
parroquia de la Santísima Virgen en el misterio de su Inmaculada
Concepción, que se levanta en el barrio de Nervión, que es uno de los
ensanches de Sevilla. Aunque quedaban por terminare pequeños detalles,
quiso Su Eminencia bendecir la iglesia con objeto de quedar habilitada
antes del Congreso Mariano y poder celebrar en ella los Sacerdotes,
cuyo alojamiento en Sevilla se encuentre cercano a la nueva Parroquia.
Esta ha sido construida conforme al proyecto del arquitecto Don Antonio
Arévalo, encargado dela obra. Es realmente suntuosa. En el retablo
provisional de la iglesia –el definitivo, de mármol, tardará poco
tiempo en ser colocado-se venera bellísima imagen de la Inmaculada
Concepción. En el frontis del edificio, en su hornacina, hay otra
imagen de la Inmaculada, cuyo autor es el famoso Alonso Cano. La
primera piedra fue colocada en noviembre de 1925, y en el día 10 del
corriente de 1929, el Rvdmo. Prelado tuvo la intensa satisfacción de
ver terminada su obra, en la que había puesto noble empeño y celo
ardoroso.
Al acto asistieron con el Emmo. Sr. Cardenal Arzobispo el señor Deán
de la Catedral y los canónigos señores Laureano Tovar y Don francisco
Marín; los Beneficiados señores Arnósa y Terol y otras
personalidades eclesiásticas. Ofició de Pontifical en la ceremonia de
la bendición el señor Cardenal Ilundain, quien después asistió de
medio Pontifical desde el trono a la misa solemne. Celebró ésta el
Cura Ecónomo nombrado por el Prelado, asistido de los señores Curas
de San Roque y de San Bernardo, de cuyas feligresías se ha formado la
nueva Parroquia. Terminada la misa se expuso su Divina Majestad, entonándose
por su Eminencia Solemne “Te Deum” en acción de gracias. Al
Evangelio, el Reverendísimo Prelado dirigió su autorizadísima
palabra a los fieles en una plática alusiva al acto que se celebraba,
encareciendo mucho la asistencia al templo; el cumplimiento de los
deberes sagrados y el respeto a la casa de Dios. La parte musical
estuvo a cargo de la Schola Cantorum del Seminario, dirigida por el
notable maestro de la Capilla de la Catedral de Burgos don Leocadio
Hernández, que vino al Congreso Mariano.
Al acto, que resultó solemnísimo, asistió una nutrida comisión de
la Universidad de señores Curas Párrocos, integrada por los Párrocos
de Santa Cruz, San Julián, San Isidoro y San Andrés.
CARACTERÍSTICAS DEL NUEVO TEMPLO
La fachada lateral a la calle número 11 mide 45.50 metros de longitud
y 18,50 metros de altura sobre la balaustrada. Sobre los cuerpos de
pilastras se elevan los flameros con una altura de 21,20 metros desde
la rasante de la calle. En tres de los cuerpos de ángulo de la iglesia
los remates tienen de altura 24 metros sobre la rasante de la calle. La
torre, que forma otro ángulo de la iglesia, consta de tres cuerpos,
terminado con una cúpula, teniendo una altura total de 33 metros de
longitud hasta el presbiterio, con una anchura de 10 metros y una
superficie de 337 metros cuadrados. Su altura desde la solería que es
de mármol blanco, a la clave de la bóveda, es de 17 metros, a la
entrada de la nave, por la puerta principal, existe a la derecha de la
capilla bautismal, otras tres capillas y la entrada lateral por la
calle número 11, y a la izquierda existe la entrada a la torre, tres
capillas y la puerta que conduce a las dependencias de la iglesia y
comunica con la casa rectoral. El presbiterio tiene de longitud siete
metros, incluyendo la escalinata, y diez metros de anchura, que se amplían
en 2,70 metros por cada lado, en la parte que se comunica con la
sacristía y la subida a las tribunas en alto una a cada lado de dicho
presbiterio. Por la entrada a la torre, se sube por una escalera al
coro alto, que tiene 5.80 metros de largo y 10 metros de ancho, además
de un departamento para útiles y siguiendo la escalera mencionada se
llega al cuerpo de campanas, cubiertas de la iglesia y tercer cuerpo de
la torre.
Las dependencias de la iglesia son sacristía, colecturía, almacén de
enseres, lavabo, W.C. y patios convenientes. La casa rectoral, que
tiene entrada independiente por la calle V, consta en la planta baja,
de vestíbulo, recibimiento, comedor, cocina, escalera, sala de
estudio, por la que se comunica con la iglesia, y en la planta
principal vestíbulo y cuatro dormitorios; tiene también un cuarto
lavadero y servicios sanitarios.
El estilo arquitectónico de la iglesia parroquial del barrio de Nervión
“La Concepción” es el greco-romano, empleando en la construcción
y decoración al exterior la fábrica del ladrillo fino prensado, de
tono rojizo para los fondos y de tono amarillento para los cuerpos
salientes y elementos decorativos. En el zócalo del cuerpo central de
la fachada principal se ha empleado la piedra de Sierra Elvira,
pulimentada por su mayor resistencia, duración y efecto artístico, y
por iguales causas en las balaustradas, flameros y remates se ha
utilizado la piedra de Novelda. El interior de la iglesia, construida
con fábrica de ladrillo se ha revestido dándole un tono de color que
dé la luminosidad necesaria y entonación conveniente a la seriedad
del templo. Los ventanales tienen las vidrieras de cristal catedral
policromado y decorado con alegorías simbólicas a la letanía de la
Santísima Virgen. En general la decoración tanto interior como
exterior, es elegante y recordando en su simbolismo a la Santísima
virgen en el misterio de su Concepción.
La iglesia de la Concepción es realmente suntuosa. Su coste ha
excedido del millón de pesetas, incluyendo la casa rectoral. No fue
por lo tanto exagerado el presupuesto de millón y medio de pesetas
para dejar toda la obra completada y bien dotada, pues no se ha hecho más
que lo necesario e indispensable para abrirla al culto.
El celosísimo Prelado hizo la iglesia para que los numerosos fieles de
aquel sector de la ciudad pudieran cumplir sus deberes religiosos,
dejando al desprendimiento y celo de ellos y del señor Cura el
completar algunos detalles que serán costosos, como los cuatro altares
laterales, si han de ser dignos de aquella iglesia; órgano, ornamentos
y mobiliario completo (1) .
CREACIÓN DE UNA PARROQUIA EN LA CIUDAD DE SEVILLA CON EL TÍTULO DE LA CONCEPCIÓN INMACULADA DE MARÍA SANTÍSIMA
Mientras el señor Ilundain levantaba el templo magnífico de la
Concepción en la Ciudad Jardín –ensanche de la ciudad-, el mismo
incoaba el expediente de erección de Parroquia y le redactaba de su puño
y letra, como hacía con cuantos asuntos extraordinarios había,
segregando territorio a las de San Roque y San Bernardo. Y así dicho
en el auto de dicha erección:
“Primero: Resultando, que por Nuestro decreto del 20 de los
corrientes, y tras maduro examen y estudio personal del asunto,
formamos el proyecto de erigir una nueva parroquia en la barriada de
Nervión, cerca de la Cruz del Campo, en las afueras de esa ciudad de
Sevilla, con territorios pertenecientes hasta ahora a las parroquias de
San Bernardo y San Roque, con San Benito, de esta ciudad, en atención
al crecido número de habitantes de aquella barriada, sirviendo de
templo parroquial para esta nueva Parroquia la iglesia que con el título
de la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen María estamos
construyendo en dicho lugar y que se inaugurará dentro de breves
meses;
Segundo: Resultando, que oído el Excmo. Cabildo Catedral, nos ha
manifestado el 22 de los corrientes que, a su juicio, es necesaria la
erección de esta nueva Parroquia con territorio desmembrado de las
parroquias de San Bernardo y San Roque, como se señala en el proyecto,
atendiendo a la dificultad de los habitantes de aquella barriada para
acudir a su iglesia parroquial respectiva, distante aproximadamente un
kilómetro de la nueva Parroquia a los templos parroquiales hoy
existentes y el número de habitantes de la barriada.
Considerando: Primero: Que el gran número de fieles que hay
actualmente, y los que habrá muy pronto en la barriada de Nervión,
pues si hoy son sólo dos mil quinientos, hay que añadir a éstos los
seis mil que ocuparán las mil quinientas habitaciones de la Ciudad
Jardín, actualmente en construcción, y la dificultad que tienen
aquellos fieles para acudir a su templo parroquial respectivo, distante
un kilómetro aproximadamente, son de por sí causas canónicas
suficientes para erigir una nueva Parroquia, desmembrando de los
territorios necesarios de las parroquias ya erigidas, si la vigilancia
del Párroco y la asistencia espiritual de los fieles no puede
obtenerse debidamente con auxilio de Coadjutores o ayudas de
parroquias, como sucede en el caso presente, conformen al canon 1.427-2
del Código de Derecho Canónico; y después de los considerandos
segundo, tercero y cuarto, y vistos los cánones 1.427 y 028 del Código,
la Real Cédla de 3 de enero de 1854 y la de 16 de diciembre de 1909
por el decreto, que es del tenor siguiente:
Decretamos: Primero: que debemos erigir y erigimos canónicamente una
nueva Parroquia. _Segundo: esta Parroquia tendrá como territorio
propio el comprendido en los siguientes términos o líneas; partiendo
de la confluencia de la calle de Oriente (hoy Luis Montoto) con la
calle José Luis de Casso, sigue la calle José Luis de Casso, calle
XIV, VIII, XV, X y XXI, dejando dentro de la línea las manzanas 35 y
55, dejando fuera las manzanas 62, 63, 64 y 65 y el edificio del
Matadero, sigue el cauce del arroyo de Ranila hasta el puente de la
carretera a Alcalá de Guadaira, vuelve por el eje de esta carretera y
sigue por el eje de la calle Oriente hasta su confluencia con la calle
de José Luis de Casso.
Y mandamos que este expediente se remita original al Ministerio de
Gracia y Justicia, para obtener el Real asenso, quedando entre tanto, y
mientras no se obtenga, en suspenso la ejecución de este decreto.
En virtud del preinserto auto canónico decretamos: Primero: que la
nueva Parroquia erigida en la ciudad de Sevilla con el territorio
segregado de las Parroquias de San Roque y de San Bernardo, señalado
en el mencionado auto canónico, quede erigida definitivamente. Se
celebrarán por ahora los cultos parroquiales de la iglesia de San
Benito, mientras que esté terminado totalmente el templo que Nos
construimos actualmente, y cuya inauguración se hará antes del mes de
marzo, -Segundo: Que principie la actuación y vida parroquial en la
nueva parroquia de la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen
María el día 1 de enero de 1929. –Tercero: que se proceda en forma
a lo que haya lugar respecto a lo prescrito en el canon 1.500 del Código
de Derecho Canónico.
Dado en Sevilla a 18 de diciembre de 1928. –EUSTAQUIO, Cardenal
Ilundain y Esteban, Arzobispo de Sevilla.
Del Ministerio de Justicia y Culto, Dirección General de Asuntos
Judiciales Eclesiásticos (sección segunda), se recibió una Real
Orden fechada en Madrid el 28 de noviembre de 1928, aprobando el
expediente del Prelado y la erección de la Parroquia con Cura y
Coadjutor en la categoría de término, resultando plenamente
justificada la dicha erección. Firma la comunicación de dicha Real
Orden el Ministro señor Ponte, y así se le comunica al Prelado”.
Como muestra del modo de apreciar la obra grandiosa realizada por el
celosísimo Prelado al construir el templo de la Concepción en la
Cuidad Jardín, puede verse el siguiente artículo que con su firma
publicó el Presbítero Académico de las Bellas Artes de la Academia
Sevillana de Santa Isabel de Hungría, don Eduardo Paradas.
Dice así en el periódico sevillano “El Correo de Andalucía”:
“No es todavía bien conocida la flamante Parroquia de Nervión,
erigida cerca de la Gran Plaza, en honor de la Concepción Inmaculada.
De su importancia y belleza se irá dando cuenta el público a medida
que vayan transcurriendo los días. Es una gallarda mole arquitectónica,
seria y maciza, que surge imponente de entre las apretadas
edificaciones del moderno suburbio.
Pertenece al estilo greco-romano; pero el arquitecto, con acuerdo, ha
injertado de intento y muy sobriamente el lenguaje de formas barrocas
al modo de los arquitectos españoles discípulos del gran Herrera,
para quitarle adustez y darla en cambia cierta gracia de simbólica
feminidad, como corresponde a su dedicación; es sencillamente un rectángulo
con series de capillas laterales separadas por esbeltas pilastras, y
cubierto con la cilíndrica bóveda romana. Pero si bien se mira, todo
allí está dispuesto con una continuidad matemática, siempre con una
tendencia a lo reposado y diáfano. Por eso se explica que en medio del
vigor imponente de los mutros lisos se respire una alegría amable. Sin
embargo, no se ha perseguido el encanto de los sentidos, sino la severa
grandeza y la fuerza convincente. El éxito de la obra lograda es
resultad de una doble colaboración: la de nuestro eminentísimo
Prelado, que ha sabido infundir en el monumento todo su p pensamiento
previsor y ordenador, y la del arquit4ecto señor Arévalo, que ha
puesto todo su apasionamiento profesional.
Por esta índole arquitectónica ya puede juzgarse del acierto con que
han sido traídas dos imágenes de la Virgen, que por su estilo
concuerdan con el carácter del templo: una de madera policromada,
expuesta a la veneración, como titular, en el altar mayor, y otra de
piedra en la hornacina de la fachada sobre la puerta principal.
Ambas son sevillanísimas por su origen y por su modalidad,
verdaderamente peregrinas por su perfección y por su historia.
La de madera responde exactamente al canon de las vírgenes montañesinas,
en la actitud del místico arrobamiento, en la técnica perfectamente
magistral, en la disposición de los pliegues, bien resueltos y
acariciados, en la típica conjunción de reposo clásico y movilidad
barroca, y en sus claras afinidades con las mejores Inmaculadas de
Montañés, como la de la Catedral y la de Santa Clara, ésta, según
dicen, documentada como de Martínez Montañés; pero no hemos podido
confirmar la referencia. Queda, por tanto, la atribución pendiente de
ulteriores comprobaciones. La de piedra es también Sevillana, de
Alonso Cano, y guarda con la anterior, como no puede por menos
estrechas relaciones de escuela. Ya el señor Gómez Moreno percibe su
parecido con el de la bellísima imagen de la misma advocación
atribuida a Montañés, en la iglesia de San Pablo, ratificando así el
testimonio del señor Tormo cuando asegura que Alonso Cano
probablemente mañeó en el taller de Montañés antes de 1627. La
menciona como de Cano el viajero Ponz, y González de León asegura que
en la peana llevaba la firma de “Ildefonso Cano”. Está concebida y
realizada conforme a las normas de Montañés y puede figurara dignísimamente
entre las mejores esculturas de la escuela Sevillana; aunque el señor
Gómez Moreno opine que su técnica es basta, pero sin contradecir al
prestigioso crítico, estimamos que en una marga caliza refractaria de
suyo a todo virtuosismo técnico, Alonso Cano hizo en ella lo que tenía
que hacer. También son peregrinas en su sentido literal. La de madera
inicia su peregrinación al refundirse sus propietarias las monjas
franciscanas Concepcionistas de la calle de las Vírgenes con sus
hermanas de San Juan de la Palma. Allí, según parece, las junta por
primera vez un destino providencial. Pero más tarde, al refundirse las
mojas de este convento con sus hermanas de Arcos de la Frontera, por
vicisitudes de los tiempos, allí fueron a para ambas imágenes, después
delas consiguientes dificultades y peripecias del traslado. Pero allí
no hallaron más que un breve descanso, porque las mojas de Arcos,
obligadas por la pobreza, tuvieron que refundirse con sus hermanas de
Lebrija, y allí fueron transportadas dos imágenes por la misma
piadosa zozobra con que los hijos de Leví transportaban el arca de la
Alianza. Y después de tan largo y trabajoso viaje, El Emmo. Sr.
Cardenal ha tenido el feliz acuerdo de preparar a las dos imágenes
peregrinas un templo suntuoso y solemne como lugar apropiado de su
definitivo reposo”. (1)
Al bendecir el Prelado la iglesia Parroquial de la Concepción, erigida
en el barrio de Nervión, terminó recomendando al celo del señor Cura
y al desprendimiento de los fieles el completar algunos detalles que
quedaban por hacer en obra tan grandiosa y de tanto coste. Recogiendo
dicha invitación, y para que apareciera completa al exterior, el que
esto escribe, de acuerdo con el arquitecto señor Arévalo, pensamos en
colocar la imagen del Sagrado Corazón de Jesús que coronara el
frontis de la fachada, poniéndola en el ático, según fue pensamiento
del señor Cardenal al proyectar el templo: y contando con la aprobación
y bendición del Prelado se publicó el siguiente suelto:
“Proyecto y realización”.- Unos pocos señores de la ciudad,
deseosos de ver completada, con un pequeño detalle en sí, pero de
gran relieve por su significación, la obra magnífica que llevó a
cabo Su E. Reverendísima el señor Cardenal en el bario de Nervión,
de Sevilla, construyendo el artístico y grandioso templo, que dedicó
a la Concepción Inmaculada de María Santísima, lanzaron un
manifiesto con fecha 15 de agosto del corriente año, exponiendo la
idea de adquirir por suscripción popular una escultura del Sagrado
Corazón de Jesús y coronar con ella la fachada de dicha iglesia, según
planeó su Eminencia y trazó el notable arquitecto don Antonio Arévalo.
Los deseos de esos señores, tan acertadamente expuestos, fueron
bendecidos con largueza el Señor. A los tres meses se reunía la
cantidad presupuestada, contribuyendo a ello todas las clases sociales
de Sevilla, y a los tres meses y medio daba el escultor señor Delgado
Brackembury terminada su obra, la escultura del Sagrado Corazón de Jesús,
labrada en piedra fina de Alicante.
Invitación a la bendición y detalles de la imagen.- El jueves día 25
de diciembre, a las tres y media de la tarde bendijo solemnemente el
Emmo. Sr. Cardenal Ilundain la escultura del Sagrado Corazón de Jesús,
que gracias a Dios y a la cooperación de las almas buenas se ha
colocado sobre la fachada de la Concepción del barrio de Nervión con
toda felicidad. El día 29 de noviembre se terminó la colocación de
la efigie de Nuestro Señor Jesucristo, bajo su manifestación, tan
caritativa y dulce de su Sagrado Corazón, a fin de testimoniar a los
hombres lo mucho que nos amó y ama, pidiendo reciprocidad a su amor
Sobre el ático de la fachada principal de la tan bella y artística
iglesia de la Concepción, en el barrio de Nervión, descansa tan
hermosa y esbelta escultura. Mide de alto dos metros y medio, y ochenta
y seis centímetros de ancho o frente, y sesenta y cuatro centímetros
de fondo. La escultura está muy bien labrada y ejecutad con especial
esmero y competencia por el distinguido y notable escultor Don Manuel
Delgado Brackembury. Le da especial realce un nimbo crucífero de unos
sesenta centímetros de diámetro; se lee en la circunferencia del
mismo, en latín “Venite ad me omnes...et ego recifian vos” (Venid
a Mi todos.. y yo os aliviaré).
En tres de sus caras de la base la escultura se lee la siguiente
inscripción, QUE QUEDA COMO LEYENDA LAPIDARIA PARA LA POSTERIDAD:
“Rigiendo la iglesia católica el Papa Pío XI, gobernando España
Don Alfonso XIII y siendo arzobispo de Sevilla el Cardenal Ilundain y
Esteban se erigió esta estatua del Sagrado Corazón de Jesús el 8 de
diciembre de 1930. El escultor, Delgado Brackembury”.
Se invitó al acto de la bendición, en primer lugar a las personas que
con sus donativos contribuyeron a sufragar los gastos necesarios para
su adquisición y erección, y en segundo lugar a todos los devotos del
Sagrado Corazón de Jesús que desearen asociarse y contribuir a
realzar el acto con su presencia.
Bendición de la escultura y breve reseña del acto.- Ante numeroso
concurso de fieles congregados en las afueras del templo de la Concepción
y en el interior de la iglesia, personas de la feligresía y de la
ciudad, procedió el Emmo. Sr. Ilundain a la bendición solemne de la
escultura del Sagrado Corazón, de Pontifical, asistido y ministrado
por el excelentísimo señor Deán de la Metropolitana y de los
Capitulares señores Don Laureano Tovar y Don Andrés Pavón. Hecha la
bendición por S. E. Reverendísima, el señor Cura Ecónomo recitó el
acto de consagración al sagrado Corazón de la feligresía; un coro
muy nutrido de seminaristas, cantó las aclamaciones tan litúrgicas y
devotas “Christus Vincit”, “Crihristus regnat”, “Christus
imperat”, y la banda de música de los Salesianos tocó la Marcha
Real española.
Ordenada la concurrencia de fieles y seguida de los Sacerdotes y
ministros entró la comitiva en el interior del templo, cantando el
pueblo letrillas al Sagrado Corazón y estrofas un coro numeroso de niños.
El Emmo. Sr. Cardenal expuso el Santísimo Sacramento a la adoración
de los fieles. Se recitó la estación mayor y se hizo un acto de
reparación a Nuestro Señor Jesucristo. A continuación S. E. Reverendísima
dirigió su autorizadísima palabra a los fieles, exhortándoles a la
devoción sólida y constante al Sagrado Corazón de Jesús, al mismo
tiempo que los felicitaba por la erección del monumento al Divino
Corazón de Jesús. El coro de Seminaristas entonó un muy delicado y
hermoso molete al Santísimo Sacramento, e hizo la reserva de
Pontifical el Prelado. El pueblo en masa cantó el himno del Congreso
Eucarístico Internacional de Madrid y piadosos cantos a continuación,
y así se terminó tan consolador y edificante acto, con plácemes mil
para su Eminencia y para los señores que concibieron y realizaron tan
hermosa y simpática idea ¿Quiera el Señor colmarles de sus dones
para propagar cada vez más y más su culto y devoción entre los
fieles!” (1)
“Conocedor de la legislación de la Santa Iglesia y cumplidor exactísimo
de la misma, no quiso dejar dicho templo sin consagrarle, cumpliendo así
el canon 1.165, párrafo tercero, que dice: “Solemni consecratione
dedicentur ecclesiae collegialae, conventuales, paroeciales”. Y
aunque siempre tenía el tiempo ocupado con ministerios cerca de los
fieles o practicando la Visita Pastoral, quiso solemnizar el día
aniversario tercero de la clausura y procesión del inolvidable
Congreso Mariano Hispano-Americano para consagrar con toda solemnidad
esta monumental iglesia, que con motivo de dicho Congreso había
construido e inaugurado para consagrarla de modo permanente y con toda
la pompa, que la Santa Iglesia tiene dispuesta, a Dios, bajo el título
dulcísimo de su bendita Madre en el misterio más dulce de su Concepción
Inmaculada. Y como lo proyectó, lo realizó.
El día 19 de mayo del año 1932, a las 8 de la mañana, principió la
ceremonia y terminó a las doce, después de dirigir Su Eminencia
fervorosa plática a los fieles. Celebró la santa Misa el señor Cura,
y el Rvdmo. Prelado asistió con ornamentos sagrados desde el trono,
ministrado de los señores Capitulares de la Metropolitana, señores
Santos, Pabón y Marín, y del maestro de ceremonias. Concurrió a tan
grandiosa ceremonia el Clero de la ciudad, y dirigió el canto litúrgica
de la misma el Beneficiado Sochantre de la Santa iglesia Catedral, y la
ejecutó la Schola Cantorum del Seminario Pontificio: El concurso de
fieles fue extraordinario.
La obra es realmente bella y solidísima; tiene en la hornacina del
frontis del edificio la imagen de la Inmaculada tallada en piedra, cuyo
autor es Alonso Cano, como se ha dicho, y en la hornacina central del
retablo de mármoles, que ordenó poner y cuyo modelo convino con una
casa constructora de Bilbao, colocó la otra imagen de la Inmaculada
Concepción de mérito singular, efectuada por algún discípulo de
Montañés; ambas efigies parecen ejecutadas para el grandioso templo,
pues armonizan maravillosamente con él por su tmaño y estilo, según
muy galantemente nos cuenta el culto Presbítero señor Paradas. A
ambos lados de la hornacina del altar mayor de mármol, colocó el
Rvdmo. Prelado dos hermosas obras de mosaico finísimo con el colorido
conveniente, representado una a la Sagrada familia de Nazaret y la otra
al Sagrado Corazón de Jesús, apareciéndose a la Religiosa de la
Visitación de Santa María, Santa Margarita María del Alacoque, mostrándole
su corazón. Puso una mesa de altar de mármol con un templete de rico
mármol, labrado con mucho gusto, para manifestar Su Divina Majestad,
separando e altar y el templete del retablo algo más de un metro.
Entre la mesa del altar, cuya losa superior es de un grosor de 15 centímetros,
y el templete, está a ambos lados una gradería de mármoles, y en el
centro el Sagrario, de mármoles más ricos, con una puerta de plata
repujada por ambas caras. Al exterior aparecía el buen pastor.
Adquirió el Prelado para dicha iglesia el artístico púlpito del
Seminario Pontificio, que para este centro de formación era demasiado
alto, y fue sustituido por uno bajo de bronce que fundieron en Sevilla,
y que ha sido colocado en el presbiterio de su capilla. EN los días 18
y 19 de julio de 1936 quemaron las turbas comunistas, verdaderos bárbaros
de nuestros días, la imagen de la Santísima Virgen de madera
policromada, de extraordinario mérito y de singular valor; el púlpito,
las cajoneras de la sacristía, con sus hornamentos, y los bancos y
enseres que encontraron, dedicándose después a partir las losas de mármol
del pavimento.
Al forcejear para arrancar el altar, no pudieron destrozar nada más
que el templete de mármol, que hiciéronle pequeños trozos, y la
puerta del Sagrario, de plata, habiéndose encontrado después las dos
caras de plata de dicha puerta, la interior calcinada y la exterior
algo destrozada, que reparadas por el mismo orfebre que las labró, señor
González, han sido colocada de nuevo en el sagrario. El templete ha
sido sustituido por otro de madera dorado con finísimo oro. La imagen
de la Inmaculada, del altar mayor, ha sido reemplazada por otra imagen
de la Santísima Viren propiedad de las Religiosas del Socorro, a
quienes se la compró el Prelado Es bastante bien tallada, aunque algo
más pequeña que la anterior y de inferior mérito artístico.
El jueves 11 de marzo de 1937 hizo la reconciliación de la parroquia
el Eminentísimo Sr. Cardenal Ilundain, después de haber reparado casi
en su totalidad los destrozos causados en tan artístico y hermoso
templo. Ha sido necesario pintar de nuevo la iglesia por haberse
ennegrecido toda ella con la fogata que hicieron en medio del templo, y
reparar el pavimento de mármol, menos en la parte inmediata a la
puerta principal, que queda por hacer, así como la construcción de
una puerta y cancel artísticos que se pusieron el año 1930.
Del Libro “Ensayo biográfico del Cardenal Ilundain y Esteban (1942),
escrito por el M. I. Sr. Don Laureano Tovar González.
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